La evaporación forma las nubes de la atmósfera y tiene una gran importancia en Meteorología y en la economía térmica del clima.
Todo el aire contiene cantidades variables de vapor. Así como el vapor es más ligero que el aire, el aire húmedo es más ligero que el seco.
La evaporación del agua en el aire le da mayor capacidad de elevación, factor importante en la formación de nubes. El vapor de agua, un gas en sí mismo, está presente en toda la atmósfera, pero, a diferencia de muchos otros constituyentes del aire, su concentración varía considerablemente con la altura, la temperatura y el lugar.
Se forma continuamente por la evaporación de las plantas y las aguas superficiales y asciende a la parte alta de la troposfera por turbulencia.
Una capa poco profunda de turbulento vapor de agua se forma sobre el río Yellowstone, cuando el aire frío pasa sobre el agua caliente
En la evaporación de las aguas de mar también influye la fuerza del viento y la presión atmosférica. Se ha calculado que en un período de un año se evaporan más de 200 cm de agua del Pacífico Oriental y del océano Índico Central e, incluso en latitudes templadas tales como el Reino Unido, la evaporación puede alcanzar 50 cm por año. Los niveles de evaporación se miden con un instrumento llamado altómetro o evaporímetro.
Como el vapor de agua es muy permeable a la radiación solar de onda corta, pero absorbe algo de la radiación terrestre de onda larga, su variación con respecto al tiempo y al espacio influye de manera importante en el balance de radiación entre la Tierra y el Sol; ello hace que la temperatura aumente o disminuya en un momento y lugar determinado.
La Evaporación es uno de los Elementos del Clima.